A medida que avanzamos por el difícil camino de la vida, nos encontramos con personas que por la experiencia compartida con ellos, nos despiertan sentimientos de indignación, dolor, rabia, impotencia, etc. En ese momento nos cuesta entender la razón de ser de esa situación dolorosa, nos regodeamos en un victimismo que nos “alivie” y nos permita quejarnos de lo mal que lo pasamos, culpando a los demás de lo que nos pase a nosotros. Nos llenamos de rencor, de soberbia, de orgullo para levantar la cabeza y seguir erguidos por la vida, acumulamos sin saber tanto dolor que nuestros pasos se van haciendo más lentos, cada vez nos cuesta más caminar, pues cargamos en nuestra espalda una mochila a la que vamos echando carga sin límite.
Con los años, cuando decides crecer y entiendes que tú eres más importante que cualquier otra persona o cosa en el mundo, empiezas a encajar en tu vida otros conceptos que te aportan una visión diferente, das la bienvenida al perdón, a la aceptación y por duro que parezca, agradeces profundamente a esas personas por todo lo que te aportaron, por haberte ayudado a ser fuerte, a sobrevivir ante las dificultades, a desarrollar un músculo especial para derribar muros.
En mi vida, tras muchos fracasos y decisiones erróneas, he entendido que no estoy investida de un poder especial para juzgar a los demás, que las personas obramos de una manera determinada por las propias creencias y/o experiencias, que yo también he podido hacer daño a alguien sin querer o queriendo. Tengo que agradecer a todas las personas que me “empujaron” a lo que entonces era para mi un abismo, a quienes provocaron que me convirtiera en la persona que soy. Lamento todos aquellos pensamientos negativos que pude albergar hacia ellos, porque entonces no entendía que era lo mejor para mi.
Hoy quiero compartir con mis lectores esta fórmula para ser feliz, está probada en primera persona y garantizo que los efectos son absolutamente liberadores, no hablo de olvidar, hablo de perdonar para poder recordar cada capítulo de tu vida como lo que es, el preámbulo de un final que puedes escribir tú.




