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Vemos pasar el tiempo entre luces y sombras, recuerdos y olvidos, risas y llantos, satisfacciones y frustraciones… Así año tras año, cumpliendo metas que a veces confundimos con sueños o haciendo nuestros los sueños de otros. 

¿Te has preguntado alguna vez si todo aquello por lo que has luchado, lo que has perseguido incansablemente es lo que en realidad te hace feliz?

Es probable que la respuesta rápida sea SI.

¿Y si te detienes unos minutos a pensar?

¿Cuáles de aquellos logros están ligados a lo que desde pequeño asocias al éxito? ¿Es posible que tus creencias condicionen tu percepción de la felicidad? 

El resultado de estas reflexiones podría acercarte al cuestionamiento, que no es malo, por el contrario, te ayuda a tomar conciencia de aquello que es importante para ti.

¿Cuál es tu vida? ¿la que sientes conectada con tu interior? ¿La que sientes que debes vivir por todo lo que te han enseñado? o ¿la que debes aparentar para que los demás vean que has triunfado? Cualquiera de ellas o todas ellas están bien, siempre que te sientas feliz. Pero si tu sensación es de cansancio, hartazgo, frustración, estrés y/o ansiedad, recuerda que puedes cambiar esa situación, que eres dueño de tus decisiones y responsable de tu felicidad, que mereces y tienes derecho a sentirte bien, y sobre todo, recuerda que aunque no puedes devolver el tiempo para cambiar lo vivido, sí puedes construir una vida diferente a partir de ahora.

Por difícil que parezca el reto, te compensa intentarlo, porque es tu vida, la de nadie más, porque son tus sueños y porque más difícil es vivir esperando que el tiempo pase para que pasen las cosas y llegar al final del camino sin descubrir quién realmente eres y para qué estás aquí.