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A veces sentimos que algo nos falta, que lo necesitamos porque no lo tenemos, como un vacío que debemos llenar; y me refiero a cualquier tipo de necesidad, afectiva, física, económica, social. Lo sentimos probablemente a diario, en mayor o menos medida, de un tipo o de otro.

Nos condenamos, nos encadenamos a una incesante y agotadora búsqueda inconsciente de lo que creemos que nos falta, a una sensación de carencia o de insuficiencia, dejando espacio para ese vacío insaciable que te impulsa a tomar decisiones, a veces, sin saber muy bien por qué.

De repente te encuentras con un armario lleno de cosas que incluso no llegas a usar, como cuando haces limpieza y descubres una prenda que ni te acordabas que tenías, o cuando ya no tienes espacio en casa para poner aquello que compraste. También puede pasar con tu aspecto personal, sientes que necesitas cambiar o mejorar algo, cambiarte el corte o color de pelo, hacerte un tratamiento para la piel, en fin, podríamos encontrar cientos de ejemplos en la cotidianidad. Y esto no es ni bueno ni malo, mucho menos soy yo quien vaya a juzgarlo.

He querido compartirlo en el blog, porque en mi caso, he descubierto que la mayoría de las veces no son reales, provienen de creencias aprendidas, de necesidades sociales creadas, que tienen que ver más con el mundo en el que vivimos, que con nosotros mismos, les damos entidad y los convertimos en parte de nuestra existencia, para la que nunca parece ser suficiente.

¿Te has preguntado si en realidad lo necesitas? ¿para qué lo quieres? ¿tiene importancia para tu propósito de vida? Tal vez, solo tal vez, haciéndote estas preguntas puedas decidir con conciencia si en realidad tienes esa carencia o esa necesidad, si tiene que ver contigo o tiene que ver con los demás.

La reflexión de hoy está relacionada con el ego, con la vida, con el bienestar, con el amor propio, también con el miedo inconsciente a no encajar o ser rechazado, tiene que ver con el alma, con el amor propio y con tu capacidad de elegir dónde quieres poner el foco.

Si eliges enfocarte en ti, en tu vida, en lo que tienes y en lo que eres, entonces empezarás a descubrir la magia de una conversación agradable, el poder de una palabra amable, la belleza de una sonrisa, el calor de un abrazo, verás en el espejo el reflejo de tu maravillosa mirada, aprenderás a apreciar que tienes lo que necesitas para vivir y ser feliz, descubrirás que ese vacío no es real, o simplemente, que lo puedes llenar con la grandeza de la las pequeñas cosas, el aire que respiras, el sol que te ilumina, la luna que te inspira, los buenos momentos, la familia, el amor.

En todo caso, elijas lo que elijas, recuerda siempre que mereces ser feliz.