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El fin de semana pasado estuve escuchando un podcast DE Marian Rojas Estapé en el que hablaba de las personas tóxicas. Lo primero que me llamó profundamente la atención fue que dijo “no existen personas tóxicas, sino personas que provocan en ti un efecto tóxico” que te estresan, de deprimen, te tensan…

 

Me encantó este enfoque y me llevo a una reflexión muy objetiva en la que, desde el principio, asumes la responsabilidad sobre lo que permites en tu vida. Ahora bien, que una persona no sea tóxica no quiere decir que su actitud, su comportamiento y sus actuaciones provoquen un ambiente o situaciones que terminan siendo desagradables, violentas, incómodas, etc. Son personas envidiosas, egoístas, negativas, criticonas y que se quejan de todo. Esas personas que les cuesta aceptar una buena noticia, que siempre está asumiendo un papel de víctima de tal forma que, manipulando las cosas, pasan a responsabilizar “culpar” a los demás de lo que sucede. Es innegable que la cercanía o la presencia de este tipo de personas en tu vida produce un efecto negativo, rompe el equilibrio y mata la serenidad, por eso, en la medida de lo posible es necesario alejarse de ellas. También es cierto que no siempre es posible, porque puede tratarse de alguien con quien debes interactuar por trabajo, porque sea familia, etc., en cuyo caso, lo mejor es tener herramientas que te permitan gestionarlo de la mejor forma posible. En mi caso, hace tiempo encontré una fórmula que me funciona bastante bien, se llama el método de la piedra gris.

 

El método o la técnica de la piedra gris se basa en la gestión de la comunicación e interacción con las personas que producen efectos negativos en nosotros, implica comunicarse de una manera poco interesante, es decir, mostrar poco interés en la conversación, evitar el contacto visual, dar respuestas cortas a las preguntas o responder con una sola palabra al interactuar con éstas personas. Básicamente consiste en convertirte de forma puntual en la persona más aburrida y poco interesante que puedas ser cuando estés con este tipo de personas. El objetivo es hacer que pierda interés y detenga su comportamiento tóxico, de tal forma que puedas proteger el bienestar emocional tuyo.

 

Por suerte, también existen las personas vitamina, esas que con solo pensar en ellas o recordarlas, se te dibuja una sonrisa en la cara, con quienes puedes hablar sin sentirte juzgado, que saben ver el lado positivo de las cosas, que te abrazan con su mirada o con sus palabras. El impacto positivo de estas personas es tal, que mejoran hasta la salud. Su energía es tan potente que pueden pasar días, meses o años sin verla, pero sólo saber que existe y que hace parte de tu vida, genera un efecto maravilloso. Personas a las que hay que mirar a los ojos para sentirse como en casa. Con ellas, la gestión de la comunicación es otra cosa, hay que estar presentes en las conversaciones para atesorar sus palabras, para guardar las experiencias en el lugar más preciado de los recuerdos, para vivir y sentir la conexión con el alma.

 

Esa es la vida, una de cal y otra de arena, pero siempre con la posibilidad y la libertad de gestionar tu vida de la mejor manera.

 

¿quién es tu persona vitamina?