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Cierra los ojos, piensa en aquellos momentos inmensamente felices que has vivido, en tus recuerdos estarás rodeado de gente, familia, amigos, pareja o compañeros.

Vuelve a cerrarlos e intenta recordar algún instante en el que te hayas sentido feliz y estuvieras completamente solo. Si te cuesta encontrar ese recuerdo, tal vez sea necesario dedicar un poco más de tiempo a conocerte, de tal forma que consigas disfrutar de tu compañía tanto, que puedas tener momentos de felicidad en medio de la soledad, porque condicionar tu plenitud a la existencia de otros en tu vida, es poner en manos de los demás, aquello que sólo es tu responsabilidad.

No es que debas estar solo siempre, se trata de  aprender a disfrutar de ti mismo, a quererte y respetarte, de tal forma que cuando estés listo, serás feliz y podrás compartirlo con quien quieras, sin condiciones, sin reproches, ni exigencias, porque dentro de ti.

Con los años he aprendido que lo importante, no es el poco o mucho tiempo que tardes en saber cuál es el verdadero amor, lo realmente importante es descubrirlo. Saber que nunca es tarde para reconocer que eres la persona mas importante de tu vida, aquella con quien vivirás siempre, aún en aquellos momentos más difíciles, en los que por lo general estás solo. He descubierto que cuando más temes a la soledad, más huyes de encontrarte contigo mismo, porque en ese instante mágico en el que disfrutas de tu compañía, encuentras en la soledad, el mejor rincón para hablar, reflexionar, aceptar y crecer.