Con extremada frecuencia confundimos el «querer» con el «necesitar» y esto nos produce mucha frustración. Querer algo o a alguien es válido y normal, nos gustaría que las cosas fueran de una manera determinada, pero no siempre será así y mientras no aceptemos este hecho objetivo, viviremos sumidos en un estado de inconformidad, estrés, rabia…
A mí me gustaría que los compañeros de trabajo fueran amables, honestos, profesionales y comprometidos, pero no puedo pensar que necesito que esto sea así para ser feliz en mi trabajo, porque entonces estoy dependiendo de ello para que mi día a día sea como deseo.
Otro ejemplo podría ser que me gustaría que mi hijo tomara las decisiones que considero adecuadas o correctas para su bienestar y felicidad, sin embargo, aceptar que no será así, hará que mi relación con él sea mejor, más cercana y fluida. Si, es probable que piense «pero es que se va a equivocar y luego será tarde» … o no, cuántas veces hice lo contrario a lo que mis padres pensaban que era mejor? Y aquí estoy, con una vida hecha, con logros alcanzados, con ilusión por la vida.
Puedes quererlo todo, sólo procura no necesitarlo para ser feliz, porque entre el deseo y la necesidad está la delgada línea que separa una vida más plena, de una con angustia y frustración.
Desea tener a tu lado la mejor compañía, pero no la necesidad de tenerla para ser feliz.
Desea un ambiente ideal de trabajo, pero no lo necesites para realizarte profesionalmente.
Desea una vida cómoda o con lujos, pero acepta y reconoce que no es necesario para ser feliz.
Acepta objetivamente que las cosas no son siempre como quisieras y aún así, puedes tener una gran vida.





Echaba de menos tus escritos. Fantástico!👏