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Hace unos meses, en un curso de liderazgo, tuve que hacer un ejercicio que consistía en escribir una carta a alguien a quien le quisieras decir algo. Decidí escribirla a mi hijo. 

Hoy, revisando mi libreta, encontré la carta y pensé que no sólo le vendría bien leerla a mi hijo, también me la debía leer y aplicar yo, además de compartirla para que la leyera quien quisiera. Aquí está «La carta a mi hijo» :

A pesar de lo que oigas, veas o sientas, siempre corre tras tus sueños, ten presente que los límites los pones tú. A veces las personas intentamos y pretendemos condicionar la vida de los demás, incluso con las mejores intenciones, por esto es fundamental que reconozcas y aceptes que está en ti permitir o impedir que te condicionen.

Vive con pasión, ama desinteresadamente, se generoso con desprendimiento, no esperes que los demás queden obligados contigo.

Escucha como te gustaría que te escucharan, observa detenidamente todo, la vida, las personas, las situaciones, los paisajes y los lugares que tengas la suerte de conocer.

La vida tiene más sentido cuando ayudas a los demás, cuando aportas a otros, a la vida de tus seres queridos, pero sobre todo, y antes que todo, ocúpate de ti mismo, de conocerte, de aceptarte y de perdonarte, así te amarás tanto, que podrás amar incondicionalmente a otros.

Aprende a perdonar, te liberarás de la pesada carga que representa el rencor, intenta derribar los muros que se construyen desde el dolor de los malos recuerdos. Procura no juzgar, las personas somos diferentes, cada una con una visión propia de la vida, nos equivocamos y casi siempre lo hacemos convencidos de tener la razón.

No hay verdades absolutas, cuando aprendemos que tener la razón no nos aporta nada, abandonamos la necesidad de cambiar a los demás y empezamos a cambiarnos a nosotros mismos, responsabilizándonos de lo que es nuestra vida. Y de nuestras decisiones.

Conserva tus valores, son tu esencia, te acompañarán en el trayecto hacia tus sueños y te ayudarán a sentirte reconfortado cuando tengas que tomar decisiones..

Busca tu propósito y conecta con él, levántate cada vez que caigas porque serás más fuerte y te sentirás más seguro, tus pasos serán más firmes y podrás conseguir todo lo que te propongas.

Vuela, no temas alejarte, sigue siempre a tu corazón.