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En términos generales, por lo menos en la cultura que he crecido, las personas solemos esperar hasta perder algo para valorarlo, o esperar hasta el límite, llevarte el susto y vivir el miedo al sentir que podías perderlo. Pasa con lo más pequeño o trivial, hasta lo más importante, sólo que el grado de consciencia puede ser significativo, vamos a verlo con ejemplos.

Imagina que en el edificio en el que vives o trabajas tienes un servicio de portería, es decir, hay una persona que está allí cuando tú llegas o te vas. Esta persona es muy agradable, suele estar sonriente, es amable y atenta, así que simplemente todo va bien, hasta que un día llegas y notas que todo ha cambiado, ya no te abren la puerta, no te saludan, ni ayudan si vas muy cargado. Ahí es donde te das cuenta que has perdido algo, pero no es tan importante, así que la vida sigue sin más.

Vamos a subir un nivel más, si estamos leyendo esto, quiere decir que podemos ver, gozamos del maravilloso sentido de la vista. Lo usamos cada día, disfrutamos de lo mucho que nos aporta, aunque probablemente no tengamos consciencia de lo mucho que vale y lo importante que es, hasta que un día puedan decirte que tienes una enfermedad en los ojos y que vas a quedar ciego, entonces ya te planteas la vida de otra manera.

Y ahora vamos con el mayor de los sustos, la vida. Vivimos, respiramos, pasamos los días, hacemos cosas, planeamos… lo hacemos con tan poca consciencia, que perdemos el tiempo como si se pudiese recuperar, que dedicamos nuestra energía a cumplir con las expectativas de los demás, que damos más importancia a las cosas del ego que a las del alma. Y de repente, un día cualquiera, te dicen que estás enfermo y que esa enfermedad es muy mala y suele matar. Es ese el momento frío y oscuro en el que tus miedos te abrazan tan fuerte que te sientes inmóvil, te preguntas ¿y ahora qué?

Ahora mi reflexión ¿por qué esperar si puedo tomar consciencia y valorar todo lo que soy y todo lo que tengo? Elige disfrutar cada día como si fuera el último, porque lo podría ser. Elige valorar, respetar, escuchar y amar a las personas que son importantes para ti, no esperes perderlas para lamentarte. Elige amarte, aceptarte y reconocerte como lo más importante de tu vida.